Día 8: Berchtesgaden

Ruta: Berchtesgaden (12 km)

Que alegría despertar en un día radiante de sol, después de uno tan feo como el de ayer; tras el desayuno, nos acercamos al teleférico, a ver la webcam que hay bajo con el tiempo en la cumbre; esto de las webcams es algo bastante habitual y la verdad es que está muy bien.

JENNERBAHN CABLE CAR

Como el tiempo de la cima estaba bastante bien, no lo dudamos un momento y subimos hasta los 1.800 metros. Precio ida y vuelta hasta la cima: 19’80 €.


Estas cabinas son de 2 personas, para llegar a la cima, primero se pasa por una estación intermedia, pero no hizo falta bajar, porque al llegar allí te preguntan si sigues y ya está, ni miran ticket ni nada.

Arriba hacía frío, ya que soplaba viento y era bastante fresquito. Había un paseo de 10-15 minutos hasta el mirador. La verdad es que las vistas meren la pena, se ve el lago Königssee a lo lejos.



Al bajar seguía haciendo sol, así que nos fuimos hacia el lago.

LAGO KÖNIGSSEE

Fue comprar el ticket, y el barco que salía ya, en la parada de en la iglesia St. Barholomä, tuvimos la mala suerte ya que estaba de reformas con andamios.

Así que en el siguiente barco nos fuimos hacia la parada de SALET, que se encuentra al final del lago; al poco de llegar comenzó a chispear, luego se puso a llover más fuerte, y cuando decidimos sacar los paraguas, paró de llover.

Hasta el lago Obersee, hay un agradable paseo de unos 10 minutos, es otro pequeño lago muy bonito.


Nos sentamos un rato a disfrutar del paisaje y luego ya volvimos para coger el barco, que paró en St. Barholomä y nos tocó cambiar de barco para continuar; lo gracioso de ir en tantos barquitos, es que son todos parecidos pero diferentes en cuanto a distribución de asientos.

En el último trayecto casi nos dormimos, con esa tranquilidad y ese silencio; no recomiendo hacer esta excursión después de comer, se corre el riesgo de dormirse. Todo esto nos llevó aproximadamente unas 3 horas. Horario: 8’00 a 17’15. Precio: 11’50 €.

Este lago es muy bonito también, pero yo me sigo quedando con el Gosausee, más pequeño, y con las montañas al fondo.

Al llegar fuimos directos a comer, porque ya eran las 3 de la tarde, y luego pasa lo de siempre que hay que cenar pronto y no hay hambre; elegimos un Biergarten que había al lado del lago.

BERCHTESGADEN

Después de comer nos fuimos a pasear a Berchtesgaden, llevábamos un planito con una ruta que nos había enviado turismo, así que comenzamos dicha ruta, pero cuando llevamos media hora o así, la dejamos porque no nos gustaba mucho, ya que te llevaba por sitios poco interesantes, así que atajamos como pudimos y nos fuimos hacia el centro centro, Markplaz, y vimos lo básico.


Luego volvimos al hotel a descansar un rato. Y tras el descanso y la ducha, sobre las 9 fuimos a cenar a un sitio muy agradable que habíamos visto la noche de ayer; y la verdad que el sitio y la comida muy bien, todo un acierto y más a esas horas. Luego al hotel, un poco de tele y a dormir.

Día 9: Mayrhofen

Ruta: Liechtesteinklam, Mayrhofen, Zemmtral (294 km)

Desayuno y a la hora habitual en marcha. Hacia buen día, así que el primer destino iba a ser la garganta de Liechtesteinklamm, que nos pillaba a 1 hora de camino, en dirección a nuestra siguiente zona.

LIECHTESTEINKLAMM

Este desfiladero es un agradable paseo, con recorrido de ida y vuelta que lleva aproximadamente 1 hora. La temperatura era fresquita y es recomendable llevar chubasquero, ya que en algunas zonas gotea. Horario: 8 a 18. Precio: 4 €.




Después siguiendo camino a la zona de Mayrhofen, teníamos en previsión las cataratas Krimmler, lo que pasa que cuanto estábamos allí ya era la 1 del mediodía, y si hacíamos las cataratas, cuando llegamos a Mayrhofen ya no habría tiempo para hacer nada, así que pasamos de largo, con la intención de dejarlas para el día siguiente. Eso sí, la parada recomendada para verlas de lejos la hicimos.


Pero después de pasar por el Gerlospass, ya decidimos que las Krimmler se iba a quedar para otra ocasión, menudo puertecito; la idea de que hubiera que pasarlo 2 veces para ver las cataratas, nos hizo desecharla. En el alto hay un peaje de 7 €.

MAYRHOFEN

Al llegar a Mayrhofen, y como ya pasaba bastante de las 2 de la tarde, buscamos sitio para comer, y después dimos un paseito, y pasamos por un súper para comprar algo para cenar; y ya subimos a buscar el hotel.

La casa era una preciosidad, muy cuidados todos los detalles, nos instalamos y volvimos a Mayrhofen que es desde donde parten todos los valles de la zona. Elegimos primero el Stilluppgrund, pero al llegar al peaje y ver la carretera tan estrecha, decidimos irnos a otro.

ZEMMTRAL

Parece ser que hay dos caminos para llegar a el, por la carretera y por el túnel, pero pillamos la carretera en obras, así que nos tocaba el túnel si o si. Pillamos el semáforo con una espera de 14 minutos, esto de los túneles con semáforo es nuevo para nosotros. Este túnel es algo claustrofóbico, porque es bastante estrecho (esta excavado en la roca y solo hay un carril), más adelante esta el peaje, donde también hay semáforo. El peaje son 10 €. La carretera se acaba al llegar a una presa. A la vuelta también pillamos el semáforo del túnel, que se acababa de poner en rojo.




Volvimos a la zona del hotel y nos tomamos una cerveza en uno de los pocos sitios que había abierto a las 8 de la tarde. Casi parecía un pueblo fantasma.


Luego ya regresamos al hotel y cenamos unos bocatas que nos habíamos comprado en el súper al mediodía. Estábamos la mar de bien, ya que teníamos cocina, nevera, mesa con sillas, etc. Y rematamos el día como todos, un poco de tele y a dormir.

Día 10: Mayrhofen

Ruta: Jenbach y Hintertux (116 km)

Despertamos y pusimos la tele, ya que uno de los canales es sobre el tiempo en la cumbre del Hintertuxer Gletscher (el teleférico llega a los 3.200 metros); nos hacía bastante ilusión, pero no hubo suerte, a esa altura había una espesa niebla.

Así que nos lo tomamos con tranquilidad, y como por la zona todo estaba bastante nublado, decidimos irnos al Castillo de Trazberg, que estaba a una hora más o menos.

SCHOLSS TRATZBERG

El castillo se encuentra en un espeso bosque, cerca de Jenbach; una vez en el parking, al castillo se llega en trenecito o andando, nosotros subimos tranquilamente paseando (son unos 10 minutos).

La visita se hace con audio guía, y un guía para abrir y cerrar puertas. Nos gustó mucho este castillo, porque es muy diferente a lo que conocemos. La audio guía también nos gustó mucho, ya que los que cuentan la historia son como si fueran los personajes que allí vivieron, además con música de la época; la visita dura cerca de 1 hora. Horario: 10 a 17. Precio: 10 €.



Al bajar nos dimos cuenta, que habíamos subido por el camino de los cochecitos de niños, y que existía otro más directo, pero es que el cartel lo vimos al bajar.

De regreso hicimos una parada para hacer fotos, y cuando ya estábamos en carretera nos dimos cuenta que se nos había encendido la luz naranja de fallo del motor, pero como no se notaba nada seguimos hasta el hotel, eso sí, levantamos un poco el pie del acelerador por lo que pudiera pasar.

Aparcamos el coche en el hotel y buscamos un sitio para comer “Kaser Mandl”, y desde allí llamamos nuevamente a nuestro amigo mecánico, para contarle nuestra historia. Afortunadamente nos tranquilizó, ya que nos dijo que si no habíamos notado perdida de potencia ni otra cosa, era muy posible que sólo fuera un fallo del sensor de contaminación, y que hasta que no pasará por el taller no desaparecería la luz. Aquí pagamos la comida más cara de todo el viaje, que tampoco fue algo excesivo, 37 €, por 3 cervezas, 2 wienerschnitzel y 1 postre, pero el local era una cucada y la atención muy buena.

Nuestro plan para el resto del día era visitar algún otro vallecito como el día anterior, pero por Mayrhofen y por aquí, el día no era muy apacible, al salir del comer estaba lloviendo bastante, así que volvimos al hotel a echarnos una siesta.

HINTERTUX

Después del descansito nos acercamos a la población de Hintertux, y aunque por allí estaba despejado, un poco más arriba ya se veía la niebla. La verdad que nos hacía mucha ilusión subir, ya que arriba estaba prácticamente todo nevado, pero claro lo de subir para no ver nada, pues tampoco.


Volvimos al hotel y ya no salimos, ya que el pueblo es muy pequeño y a mitad tarde ya estaba desierto. Así que el resto de la tarde relax, nos dimos un bañito en el jacuzzi del hotel que además era gratuito. Y nuevamente cenamos unos bocatas en el saloncito de la cocina, un poco de tele y a dormir.

Día 11: Oetz

Ruta: Timmelsjoch, Vent, Piburger y Oetz (282 km)

Despertamos y rápidamente pusimos la tele, y nuestra última esperanza de subir al Hintertux se esfumaba, ya que la intensa niebla seguía. Así que bajamos a desayunar, check-out y en marcha.

El siguiente destino era el Otzal, inicialmente teníamos previsto entrar en Italia por el Brennerpass, luego el desvío en Vipiteno para llegar a San Leonardo in Passiria, el Passo de Monte Giovo, y luego ya por el Passo del Rombo (para Italia) o Timmelsjoch (para Austria) llegar al Otzal; pero como esa ruta duraba más de 3 horas, que con las paraditas se hubieran convertido en más de 4 seguro, elegimos la ruta directa que nos llevaba solo 1’30 horas.

Comparando navegadores

Así también pasábamos por el hotel para ver la hora de la cena, ya que cuando reservamos, elegimos media pensión porque estaba muy bien de precio, pero sin caer en sus “horas de cena”. Al llegar al hotel sobre las 10, ya estaba la habitación, así que hicimos el check-in y seguimos camino; por cierto la hora de cena era de 6’30 a 7’30.

TIMMELSJOCH

Carretera panorámica que se localiza pasado Solden, y que llega hasta los 2.509 m. de altitud y que luego pasa a Italia. Nos cogimos la carretera con tranquilidad y disfrutando del paisaje porque el tiempo era muy bueno, hacia buen sol.


En una de las paradas, sobre las 12’30 nos comimos unos sándwiches, porque sino comíamos pronto, lo de tener hambre a las 6’30 lo veíamos complicado.

Llegamos a lo alto del puerto, por supuesto el viento era considerablemente fresquito, pero como el sol brillaba, la sensación no era desagradable; la temperatura era de 7º. Después de caminar un poco por allí y hacernos unas cuantas fotos, dimos media vuelta, ya que íbamos a dedicar la tarde a visitar algunos pueblos del valle. Horario: 7 a 20 horas. Precio ida y vuelta 17 €. Precio ida 13 €.




VENT

Al llegar al Solden, que es pueblo más grande del valle, cogimos el desvío hasta Vent, su ascensión llega hasta los 2.100 m. y transcurre por el valle Ventertal, un valle bastante tranquilo. Llegamos al pueblo unos fotitos y hacia abajo.


PIBURGER

Es un pueblo muy pequeñito, al que se llega por una carreterita bastante bastante estrecha, que sale prácticamente desde enfrente de nuestro hotel. El pueblo parece que estaba en fiestas, ya que en algo que parecía su minúscula plaza estaban montando unas barras y mesas.


También hay un pequeño lago que se llama como el pueblo y que está a 5 minutos andando.

OETZ

Primero paseamos por la carretera, y llegamos hasta uno de los extremos del pueblo, donde tienen un bonito cartel.


Después decidimos adentrarnos en el pueblo y parece otro mundo; mientras que la calle principal, está llena de tráfico, tiendas, bares, hoteles; tan sólo una calle más hacia dentro la tranquilidad (y estamos hablando de las 5 de la tarde) era absoluta, no había gente, parecía otro sitio. Muy bonito. Me encantó este pequeño paseo.



Luego volvimos al hotel, no sabemos muy bien ni como ni porque pero a esas horas ya teníamos hambre, y nos daba la sensación de que era mucho más tarde. Tan solo eran las 5’30 pero como ya se había ido el sol y estaba nublado, nos daba la sensación de que era más tarde.

Cuando nos sentamos a cenar, teníamos un hambre que no veas, el primer plato era fijo y el segundo lo habíamos elegido al llegar por la mañana; cada cliente tiene su mesa fija ya asignada previamente, la nuestra estaba muy bien, ya que era una mesa grande y en una esquinita que daba a la carretera; eso si cuando nos encendieron la vela nos dio la risa, ya que aunque estaba nublado era completamente de día.

Esta hora de cenar nos destrozó por completo, estábamos como descolocados y no teníamos ni ganas de salir; y como además aquí si podíamos conectar el portátil a la tele y teníamos unos buenos sillones, nos hicimos una buena sesión de tele antes de dormir. Lo de cenar pronto nos es complicado, pero lo de dormir pronto nos es imposible.

Así como el Zillertal no nos convenció mucho, el Otzal al poco de pisarlo nos había conquistado.

Día 12: Oetz

Ruta: Kaunertal y Stuibaifalls (182 km)

Hoy volvimos a tener suerte, el día amaneció bien, así que decidimos ir a uno de los valles que nos habían recomendado; elegimos el Kaunertal, ya que la tarde anterior habíamos encontrado un folleto y tenía buena pinta.

KAUNERTAL

De camino hay un túnel de 7 km, que largo (el más largo que nosotros hemos cruzado), y que tranquilo es todo aquello. Fuimos haciendo paradas en la mayoría de puntos indicados en el mapa, este valle lo bonito que tiene es que se bordea un precioso lago. Peaje: 20 €.



Las vacas y las cabras abundan sobre todo hacia el final de la carretera.


Llegando arriba hay un laguito muy pequeño de aguas increíblemente azules.




Al llegar arriba estaba algo nublado, así que la sensación era más fría que otros días, creo que estábamos a 5º, aquí había algo de nieve. No subimos en el teleférico porque no se veía muy claro como estaría el tiempo arriba (valía 14 €), ni fuimos a una cueva de hielo que hay cerca, porque no llevábamos calzado adecuado.


Luego empezamos a bajar y ya paramos en pocos sitios, porque la mayoría de las paradas las hicimos al subir, ya casi al final paramos a comernos unos sándwiches.

Estando aquí vimos algo que nos sorprendió mucho, paró un autobús matricula holandesa, empezó a bajar gente mayor y vemos como abren maletero y los abuelos mas ágiles (todos a una) empezaron a montar una mesa, varias banquetas, sacaron neveras, bolsas de comida, incluso llevaban su propia papelera y se montaron un picnic que no veas.

Después volvimos hacia la zona del hotel, y fuimos hacia unas cataratas que teníamos muy cerquita.

STUIBAIFALLS

Se encuentran fácilmente, en Umhausen se coge el desvío dirección Niederthai y ya llegas al parking. Al poco de comenzar el camino comenzó a chispear, aguantamos un poco la lluvia, luego se animó, nos pusimos los chubasqueros, pero no hacía frío, así que empezamos a sudar, llegamos a la catarata, paró de llover, nos quitamos los chubasqueros, pero estamos remojaditos y muertos de lo que habíamos sudado, así que seguimos un poco y ya bajamos.



Cerca del parking encontramos una máquina expendedora muy curiosa, ni más ni menos que de leche, tenían 3 tamaños de vasos. No la probamos porque no nos gusta nada la leche blanca.



Volvimos al hotel a ducharnos y descansar un poco antes de cenar, no es que hayamos hecho mucho, pero como no tenemos ninguna costumbre de conducir por montaña, al final te cansas.

Bajamos a las 7 a cenar, y después aprovechando que en ese preciso instante no llovía (durante la cena llovió y dejo de llover 2-3 veces), paseamos un poco y luego nos tomamos una cerveza. Después al hotel, recoger cosas, descargar fotos, un poco de tele y a dormir.

Día 13: Innsbruck

Ruta: Innsbruck (54 km)

A las 8’30 ya estábamos en marcha, en este viaje lo que hicimos para no cargar con la maleta grande y así recoger rápidamente, fue que solo bajábamos la maleta pequeña con el ordenador, cargadores, pijamas, etc., y una mochila con las bolsas de aseo y algo de ropa; y si necesitábamos algo, pues como el coche estaba siempre cerca, no había problema. La verdad es que así el tema de recoger es muy rápido.

Como estamos a poco más de media hora de Innsbruck, a las 9’30 ya habíamos aparcado y estábamos en la Oficina de Turismo. El hotel no tenía parking, pero tenía uno concertado, como antes de ir ya lo habíamos averiguado, al llegar ya dejamos el coche allí.

A la Oficina de Turismo, fuimos a comprarnos la InnsbruckCard (24 horas, 25 €), la chica que nos atendió fue la mar de desagradable, hubo hasta que pedirle el folleto de la tarjeta con los horarios y las cosas que incluye; que ya nos lo sabíamos, pero también lo habíamos pagado. Informar que la tarjeta incluye gratis los transportes y prácticamente todo lo visitable.

Decidimos empezar el día por lo que pillaba más alejado del centro de la ciudad.

BERGISEL SPRUNGSTADION

Para llegar cogimos el Tranvía 1, lo que pasa es que aunque la parada lleva el nombre de Bergisel, te deja a 10-15 minutos y luego además es cuesta arriba.

El estadio del trampolín de saltos, es el nuevo símbolo de la ciudad que se encuentra a 50 m. de altitud, con plataforma panorámica. Tiene un restaurante panorámico, con muy buenas vistas y unos precios bastante aceptables.

El trampolín de saltos no es que sea gran cosa, pero a gente como nosotros de secano nos resulta curioso, y además pillamos a un par de chicos entrenando. Primero se sube con un ascensor inclinado y luego con otro ascensor. Tiene muy buenas vistas, porque se divisa toda la ciudad con sus montañas al fondo. Gratis con InnsbruckCard. Horario: 9 a 18.


SCHOLSS AMBRAS

Aunque no lo teníamos previsto, como íbamos bien de tiempo, y quedaba cerca, decidimos hacerle una vista aunque fuera rápida; también nos decidimos porque el bus turístico pasaba en breve y era la mejor forma de llegar al castillo.

El Castillo en sí por fuera está bien, se puede entrar al jardín y al restaurante sin entrar al castillo, luego lo que es el interior no nos gustó mucho (después del Castillo de Trazberg este no tiene ni punto de comparación), así que acabamos pronto. Gratis con InnsbruckCard. Horario: 10 a 17.


Volvimos al centro con el bus turístico, que le cuesta casi 20 minutos llegar al centro. Decir que de bus turístico tiene poco, porque es un microbús que lleva sus cascos en varios idiomas, pero apenas explica nada, si se piensa hacer uso de él, hay que mirar bien los horarios, porque son cada 40 minutos. Está bien para usar como transporte entre los sitios turísticos si te acopla el horario, pero como autobús turístico es muy flojo. También va incluido con la InnsbruckCard.

INNSBRUKER NORDKETTENBAHNEN

Como el bus turístico nos dejó cerca y también nos salía gratis, subimos al funicular para tener otra vista de la ciudad. Decir que este funicular y teleférico, está divido en 3 secciones y la tarjeta InnsbruckCard solo incluye gratis la sección 1ª. Tiene buenas vistas, aunque yo me quedo con las de Bergisel. Duración trayecto 8 minutos. Paradas: Löwenhaus y Alpenzoo. Frecuencia 15 minutos. Horario: 7 a 19’30.

Después de esto, el calor ya apretaba y había hambre, así que comimos en una pizzería de la calle principal, nos costó 23 € un par de pizzas y un par de refrescos, y me pareció un precio bastante normal teniendo en cuenta que estas en la calle principal y estás viendo el Tejadillo que es la gran atracción de la ciudad.

Como la ciudad estaba bastante llena y hacía bastante calor, fuimos a varios sitios de interior (todos incluidos en la InnsbruckCard) como el Museo del Tejadillo [Museum Goldenes Dachl], que es bastante malo.



Después el Palacio Imperial [Kaiserliche Hofburg] que estaba de reformas y solo tenía de interesante una sala, el resto del palacio como por ejemplo habitaciones imperiales estaban de reformas.

Luego la Catedral y el Museo de arte popular tirolés [Tiroler Volkskunstmuseum].

Todo esto es prescindible, pero si tienes la InnsbruckCard y pasas todo el día en la ciudad, pues hay que verlo.

Mientras estábamos en el museo, se había nublado y habían caído unas gotas, con lo cual al salir a la calle, hacía un bochorno considerable, así que antes de continuar con lo poco que nos quedaba, hicimos una parada técnica para tomarnos un refresquito.

STADTTURM

Es la Torre de la ciudad, desde arriba hay buenas vistas de la ciudad y las montañas que la rodean. Lo más raro es que tiene un horario más amplio que el resto de museos, ya que todo cierra a las 5 o las 6 de la tarde. Gratis con InnsbruckCard. Horario: 10 a 20.

Tras esto, fuimos al parking a por las cosas y al hotel para hacer el check-in. La habitación nos pareció algo pequeña y hacía bastante calor así que pusimos el aire. Por lo menos teníamos internet gratuito, descansamos un rato, y tras duchamos volvimos a la calle como nuevos.

A esas horas la temperatura ya había cambiado y se notaba otra sensación algo más fresquita, también estaba mucho más tranquilo, muchos turistas ya no estaban.



Dimos un tranquilo paseo por el río y por otra de sus calles principales, Maria-Theresien-Straße, donde está la famosa Columna de Santa Ana [Annasäule] que sale en todas las típicas fotos, pero la zona estaba de obras y nosotros nos quedamos sin la foto; la estaban haciendo peatonal. Llegamos hasta el Arco de Triunfo [Trimphpforte], y después ya empezamos a buscar un sitio para cenar, también por la calle principal.

Después vuelta al hotel, un poco de tele y a dormir.


Día 14: vuelta a casa

Ruta: Mittenwald y Aeropuerto Munich (204 km)

El viaje tocaba a su fin y había que regresar hacia Munich. Siguiendo el consejo de un amigo, a menos de 1 hora hicimos una parada, el pueblo se llama MITTENWALD, la verdad es que con sus casas pintadas es muy bonito, y bien merece por lo menos un paseo. El pueblo además nos pillaba en la ruta.





Sobre las 11 y algo pusimos rumbo a Munich, nos quedaban menos de 2 horas; el avión salía a las 7 de la tarde, pero nos gusta ir con tranquilidad, porque uno no sabe lo que se puede encontrar en la carretera. Al poco de coger la autopista nos sacó fuera la policía, pensábamos que iba a ser un control, pero tan solo fue un desvío, igual hubo un accidente, pero no nos llegamos a enterar. Hubo que seguir unos 20-30 km, por una carretera local hasta pillar de nuevo la autopista.

Como ya he comentado, estos días, el plan fue coger la maleta de mano y una mochila, así que teníamos la maleta y el maletero hecho una leonera, por ello hicimos una breve parada para organizar las maletas, poner orden y tirar todo lo que sobraba.

Al llegar a Munich pillamos un buen atasco de cerca de 30 minutos, menos mal que íbamos sobrados de tiempo, que si no nos hubiera dado algo.

Acabando el atasco, nos pasamos el desvío del aeropuerto, que era poco antes de salir de un túnel, pero en poco más de 5 minutos y gracias a Esme ya volvimos a pillar bien el desvío. Todo el camino está muy bien indicado el aeropuerto y nuestra Esme nos mandó por el mismo camino; el único punto débil es él que nos pasamos, pero es que las salidas en túneles no son lo nuestro y la pobre Esme allí pierde la cobertura.

Camino del aeropuerto buscamos una gasolinera para llenar el depósito antes de devolver el coche, pero no encontramos ninguna en la carretera, así que fuimos a la del aeropuerto, que también está muy bien indicada y es bastante fácil encontrarla; pensamos que iba a ser mucho más cara que las de carretera, pero tenía un precio bastante parecido a todo lo visto; que en Alemania es algo superior a España, pero en Austria es prácticamente igual.

Y luego la devolución del coche, que también fue fácil encontrarla. Nos resultó curioso, ya que tienes que soltar el coche al mogollón, y mientras vas bajando maletas, ya viene alguien y te lo revisa, pero todo todo, km, visualización exterior por si hay golpes, los triángulos, la rueda de repuesto; todo absolutamente todo. Le dijimos que la señal de avería del motor nos había salido hacía 5 minutos.

Luego como eran las 2 de la tarde, fuimos a buscar un sitio para comer algo y después, ya accedimos a la Terminal. Nada más llegar a la zona de Lufthansa, nos mandaron a las máquinas de auto check-in donde sacamos los dnis y ni nos enteramos como se hace, ya que el chico que nos lo hizo fue tan rápido que no nos percatamos de nada. Luego pasamos a facturar la maleta, y como al venir ya iba justa de peso, facturamos una mochila donde metimos la ropa sucia y unas zapatillas viejas. El control de seguridad también muy rápido sin espera. Así que en 10 minutos ya lo habíamos hecho todo; si es que cuando vas con tiempo de sobra todo sale rodado.

Y el tiempo sobrante, pues lo normal, paseítos, cabezazos de sueño; observamos que había prensa gratuita en alemán e inglés, maquinas de café y té gratuitas; pero vaya, no había ni agua, ni  refrescos. También comprobamos si había wifi, pero no era gratis.

El vuelo salió en hora (19:00), los asientos que elegimos corriendo, eran algo incómodos porque eran la fila justo antes del baño y no los puedes echar hacia atrás, y resultan agobiantes porque si el de delante echa el asiento hacia atrás por poco que sea te quedas sin espacio, además el avión iba lleno y no nos pudimos cambiar.

Llegada a Valencia a las 21:30, y con la familia a casita y a cenar.